Otro mensaje
Vuelvo
a escribir.
Otro
mensaje dirigido a mi y aquellas personas que resuenen conmigo.
Hoy habla un lugar muy profundo, hoy habla mi emoción –aunque pareciera
frágil, es de las más exigentes y severas maestras- En algún momento parecía irreconocible,
irreconciliable, e incontrolable. En
algún momento parecía que ella no me iba a llevar a nada, que no servía para
nada, que solo era un estorbo, y resulta que no.
"Como es arriba es abajo, como es adentro es afuera” Esta frase que escuché alguna vez en mi clase
de astro, retumba ahora más que nunca en mi cabeza. Estamos viviendo un afuera
que se siente fuerte, que se siente irreconocible, irreconciliable e
incontrolable. Vivimos un afuera que duele mucho y no sabemos qué hacer con él.
Cada acción individual cuenta para sumar al colectivo y ¿dónde están las
acciones emocionales?
Nosotros seres con privilegios, con acceso a
educación, internet, salud mental entre otros ¿Qué estamos haciendo con este
flujo emocional? ¿Cómo estamos aportando a la transformación emocional de este
país?
Pensé en la posibilidad de imaginar que somos Colombia,
no una Colombia física sino una un poco más etérea. ¿Quiénes son aquellos que
gritan dentro de nosotros por justicia? ¿Quiénes son aquellos que dejamos que
nos atropellen? ¿Quiénes escuchan y quienes no? No hablo de personas, hablo
de emociones y pensamientos. ¿Cuáles patrones de comportamiento estamos
dejando que nos gobiernen desde siempre y no hemos sido capaces de decirles que
no más? ¿Qué dicen esos carteles que tenemos por dentro? ¿Cómo responden los
altos mandos a estos? ¿Hay censura? ¿Hay algo que muere dentro de nosotros por
no dejarnos ser? ¿Será que existe alguna parte de nosotros que le aterrorice el
cambio y se niegue severamente a que las cosas sean diferentes? Creería que las
respuestas no son muy distintas a lo que pasa “afuera”.
Me imagino como dentro de cada uno de nosotros hay
una luz de esperanza inmensa que se apaga cada vez que nos auto-saboteamos y se
vuelve a iluminar cuando volvemos a creer en lo que hacemos y en lo que somos. ¿Algún parecido con la “realidad”? Yo diría
que sí.
¿Cuál es la invitación entonces?
Si bien necesitamos una transformación social “física”,
no podemos abandonar este otro lado sutil e importante. No por nada hay tanta
violencia en este país, hay tantas emociones que no han sanado, hay tanto dolor,
hay tanta rabia… y es muy jodido que sanen de un día para otro y menos con
tanta desigualdad. Pero… siento que es muy importante aportar desde ahí,
tenerlo presente, ponerle atención a esa guerra interna que vivimos cada día,
no para eliminar nuestras diferencias individuales, sino para sentarlas frente
a frente a dialogar, a conciliar en eso que tanto les duele y les molesta. Creo
que, si aprendemos algo de eso, lo aplicamos en nosotros y lo replicamos, el
aporte que le podríamos hacer a este territorio es inimaginable.
"Como es arriba es abajo, como es adentro es afuera” Esa realidad “allá afuera” que tanto nos
afecta es el reflejo de eso que también nos duele por dentro con la
singularidad de cada caso.
Claro, se necesita un cambio afuera, acompañémoslo
con el adentro para que ese cambio sea aún más fuerte. No será fácil, pero
jamás imposible.
A quien me lea.
Edith.
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